martes, junio 27, 2006

Contra Apóstatas IX

Afirma la escritura que los demonios creen y sin embargo, tiemblan. Todas las hordas que el príncipe de este mundo ha movilizado contra el Bien que será derramado en el próximo Encuentro Mundial de las Familias que clausurará Benedicto XVI en Valencia, se han presentado como personas de bien, preocupadas desde supuestas posiciones de "cristianos... " según la tara de cada uno. Sin embargo salta a la vista la insolencia de su carne. Una Fe que no es humilde, desenmascara a quien presume que la tiene.

"¿No deberíamos pensar también en lo que debe sufrir Cristo en su propia Iglesia?. ¡Cuántas veces se abusa del sacramento de su presencia!. ¡ Cuántas veces celebramos sólo nosotros, sin darnos cuenta de Él!. ¡Cuántas veces se deforma y se abusa de su Palabra!. ¡Qué poca fe hay en muchas teorías, cuántas palabras vacías!. ¡Cuánta suciedad hay en la Iglesia entre los que, por su sacerdocio, deberían estar compeamente entregados a Él!. ¡Cuánta soberbia, cuánta autosuficiencia! ".

Son palabras del humildisimo Benedicto XVI, que muestran a las claras tanto su amor por la Iglesia como la humildad de la que carecen los que sirven a satanás y afirman "Yo no te espero" del mismo modo que en su primera rebeldía, cuando era un angel del cielo se separó de Dios diciendo: "Yo no te sirvo". La pestilencia del satanismo afecta a la historia reciente de muchos que engañados por estos apóstatas de provincia "como cansados de tener fe, han abandonado al Señor. Y que junto a las grandes ideologías y la superficialidad del hombre que ya no cree en nada y se deja llevar por la corriente, han creado un nuevo paganismo, que queriendo olvidar definitivamente a Dios, ha terminado por desentenderse del hombre".

De modo que nadie se engañe, blasfeman y alardean de su odio a la fe disfrazados de "coherentes" y apelando a la figura de Cristo, pero su corazón está muy, muy lejos de la "Ipsísima verba Iesu" cuando afirmó: "El que mira a una mujer deseandola, ya ha cometido adulterio". Es pura soberbia, signo inequívoco de un alma poseída por satanás a quien adoran en lo secreto.

1 Comments:

Blogger Los testigos de En-Sof said...

Te voy a relatar una historia que se me ha venido a la cabeza a tenor de lo que escribes. Cuando tenía diez meses me bautizaron y cuando llegué a los 20 años apostaté. Apostaté oficialmente, sobre el papel, porque nunca acepté una religión como para posteriormente renegar de ella. Pero tu utilizas al "apóstata" como siervo de Satanás como poco, y no sé, creo que hemos alcanzado una sociedad suficientemente avanzada como para que si alguien reniega de sus anteriores creencias no le sea concedido ningún prejuicio. Como te ordenó tu Dios, "No juzguéis si no queréis ser juzgados", a lo que me gustaría sumar esta cita directa de la boca de Jesus de Nazaret "Al César lo que es del César, a Dios lo que es de Dios" (Es decir, no te metas donde no te llaman, y menos en política)

10:43 p. m.  

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