martes, junio 27, 2006

Contra Apóstatas XI


¿Qué se esconde tras el bochornoso espectáculo que están dando ese reducido grupo de vecinos del yonotespero?. No son creibles desde el principio y además se traslucen terribles las heridas infantiles. Lejos de comportarse como apóstatas lo hacen como niños enrabietados llamando la atención del Padre. Y es que tras arrancar el alma de su orígen que es Dios, no queda "libre" como afirman los ingenuos, sino que cae de inmediato bajo el poder de satanás. Con el bautismo, por más que el nivel de pecado llegara a cotas imposibles, el alma siempre cuenta con la protección de Dios. Una vez es arrancada de la protección de Dios cae en el abismo del maléfico satanás. Y los primeros en ser vistos como enemigos, son los semejantes, como ese cantante que acaba de regresar a la fe, al comprobar que en la oración de su madre hallaba el deseo irrefrenable de matarla, y por ello descubrió que, efectivamente, el diablo se había apoderado de él.

La apostasía se cobra un precio atroz. Observemos los hechos. Apostatan pensando que la Iglesia "asustada" cambiará de parecer respecto a ellos y sus colectivos (medida de presión). Pero esto no ocurre, en cambio la Iglesia sigue congregando a sus fieles repartidos por todo el mundo con una comunión de espíritu que no se halla en ningúna otra "organización". Además cada vez asisten con más frecuencia los líderes del resto de religiones. Estos "apóstatas", copian el lema del arzobispado: "Te esperamos". Organizan un encuentro "internacional?" paralelo como jugando a ser como aquellos adultos por los que desean ser aceptados, convocan bacanales a las puertas de la catedral ¡que fúria por ser oídos en su pataleta infantil!. Se informan del día y hora en que el arzobispo ordenará nuevos sacerdotes y acuden allí con una mesa petitoria para dar la imagen de que todo el mundo apostata, pero siguieon siendo los 400 del primer día. Ni uno más. Entre ellos gente del diario Levante que vociferan su selecta logia.

Intentan colarse en la Feria de las Famílias y ahora amenzana con perseguir ¡Qué infantiles! a destacados políticos y famosos por las calles con una pancarte "acusándole" de compartir su misma condición sexual. Buscan, como violentos que son como el diablo que les empuja, el enfrentamiento callejero, la algarada, el pito en la boca, el disfraz, la frivolidad y el patético espectáculo de unos niños heridos en su amor propio que abandonaron la fe porque estaba mal vista y la Iglesia ha seguido predicando el evangelio y nuevas generaciones han venido a sustituir a estos de la generación del "niño no deseado", o "niño consentido".

En el fondo, ¿No escuchais tras esta rabieta ruidosa el grito desesperado del alma clamando por ser reincorporada a su creador?.