domingo, julio 09, 2006

Dispersa a los soberbios de corazón

La famosa "pinza" que pensaban hacer los alborotadores a sueldo del gobierno, (ellos-no-se-lo-esperaban) resultó el enésimo fracaso que cosechaban: no pasó absolutamente nada. La marea humana de católicos que desde las tres de la tarde ocupaban ambos lados de la Alameda, más la profunda decepción al comprobar que ESTO "ellos-no-se-lo-esperaban", permitió que fuera el orden, la armonía y la paz quienes presidieran desde primeras horas de la tarde el Encuentro con el Papa Benedicto XVI
Además de Monteolivete, el enclave de Eduardo Boscá iba a ser "su" baluarte: ya ven que los peregrinos venidos de todo el mundo fueron las únicas "pinzas" de la Alameda.