martes, julio 11, 2006

Monseñor Rouco Varela


El cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, aseguró hoy que los católicos españoles se han unido "fervorosa y entusiásticamente" al Papa Benedicto XVI en su primera visita a España, en el marco del Encuentro Mundial de las Familias, que tuvo lugar este fin de semana en Valencia.
"La Iglesia de España, y los católicos españoles se han unido fervorosamente y entusiásticamente en torno al Papa, para oírle y para identificarse con él en una de las grandes propuestas que la Iglesia hace hacia la sociedad actual, como lo hizo siempre: el matrimonio, que nace de la familia, la familia que nace del matrimonio, es esencial para la vida cristiana y también para el presente y futuro de la sociedad y la humanidad", resumió , en declaraciones a la Cope, haciendo una valoración del desarrollo de este encuentro.
En este sentido, aseguró que no tenía ninguna duda del éxito de la convocatoria porque "los católicos en España responden a la llamada del Papa, naturalmente porque se trata de un Papa concreto, pero en principio porque se trata del Papa". "Estoy seguro de que con cualquier papa la respuesta hubiese sido la misma", recalcó.
Además, recordó que no se puede olvidar "la gran raíz cristiana de España y la gran vertebración de España por parte de lo que ha sido la experiencia y la vida de la Iglesia católica y de la vida cristiana". "La respuesta no podía ser otra y fue así, yo no tenía la menor duda, aunque fuese Valencia, en el verano, en la segunda semana de julio, el gran gozo de la celebración nadie va a ser capaz de perturbarlo ni de modificarlo", indicó. Y, en este punto, destacó, la gran presencia de los jóvenes este fin de semana.
Respecto al comportamiento del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, durante la visita del Papa, señaló que respeta "mucho" su forma de actuar y que, en cualquier caso, "es un asunto menor que no tiene la mayor importancia", frente a la asistencia de "más de un millón de católicos" para escuchar un mensaje del Papa que ha oído "medio mundo".
Además, negó que el Papa haya marcado un nuevo discurso a los obispos en su relación con el Gobierno: "Su discurso nos alienta mucho a seguir en la misma línea --precisó--. Siempre ocurre que alguien quiere interpretar diferencias entre el episcopado de un país
y el Papa, pero es inútil porque nuestra comunión con él es completa, hemos aprendido de él mucho en estos dos días".
También rememoró la visita del Papa Juan Pablo II en 1962, en la que hubo "una inflexión en la fe, en la identificación del pueblo con sus raíces cristianas". "Desde entonces hemos vuelto a recobrar la certeza de que la raíz cristiana de la conciencia de la sociedad del pueblo español sigue siendo muy honda, a pesar de todos los pesares", insistió.
En otro orden de cosas, el arzobispo se refirió al concepto de la "Noble nación española" como "la herencia humana, cultural, espiritual y de una realidad social, humana, histórica, que es de un gran valor". "¿Cómo va uno a romper la unidad de su familia, la unidad de lo que más quiere sin que eso afecte hondamente a todos? Y como uno va a decir que eso es igual, que es indiferente desde el punto de vista de su relación con Dios, de su relación con el evangelio en el que cree. No se puede decir. Para la Iglesia esa noble nación española ha sido uno de los lugares históricos donde ella ha echado más raíces", argumentó.
Igualmente, criticó la dictadura del relativismo, al hilo de las palabras de Ratzinger el pasado fin de semana, que definió como un "fenómeno intelectual" que cada vez encuentra más eco en aquellos medios de influencia en la sociedad que llegan a la opinión pública corriente". "El fenómeno es más que preocupante y sobre todo en relación con esas posibilidades, intactas, en estado de ser desarrolladas, y que iniciamos en el proyecto común de la Constitución del 78: el diálogo entre el mundo laico y el mundo cristiano", señaló.
Finalmente, consideró que los problemas políticos y culturales no están en consonancia con los de los ciudadanos y que, incluso, en ocasiones son inducidos. "Una vuelta con la mirada objetiva y responsable a la vida real de la gente, al pueblo y las personas nos ayudaría a un volver a un proceso de renovación honda moral y ética de la sociedad en España", concluyó.